Desde su domesticación hace miles de años los perros han sido considerados el mejor amigo del hombre. Desde hace menos tiempo se viene investigando si, además de ser compañeros, los canes también pueden ser un recurso para detectar enfermedades en los humanos. Y los resultados son realmente positivos.

Existen estudios que demuestran que los perros pueden detectar diferentes tipos de cáncer. Existen perros de terapia que ayudan a personas con necesidades educativas especiales y otros que están entrenados para detectar y responder ante las convulsiones de un ataque epiléptico.

Sin embargo, es en lo relativo a esta enfermedad donde se acaba de realizar un gran descubrimiento. Un estudio reciente realizado por la Universidad de Rennes, en Francia, ha demostrado que los perros son capaces de detectar el momento exacto en el que una persona va a sufrir un ataque epiléptico.

Según la investigación, publicada en la revista Scientist Reports, las personas desprenden un olor diferente en el instante de sufrir el ataque y los perros son capaces de distinguirlo a través de su olfato.

De confirmarse esta teoría se podrían entrenar a los canes para que alerten a los pacientes antes de una convulsión y así estos podrían tumbarse y ponerse en lugar seguro antes del episodio epiléptico evitando consecuencias más graves.

Para llegar a esta conclusión, el estudio utilizó cinco perros entrenados por Medical Mutts, una organización de perros de asistencia de Indianapolis (EEUU), adiestrados específicamente para reaccionar ante subidas repentinas de azúcar en personas con diabetes y detectar diferentes tipos de cáncer.

A los perros que participaron en las investigación se les dieron a oler diferentes muestras de sudor de varias personas epilépticas durante el transcurso de uno de los ataques, mientras se encontraban en reposo y después de haber practicado actividad física.

De los cinco perros participantes, tres pudieron identificar con el 100% de exactitud que muestras correspondían al momento de una crisis epiléptica aun siendo en diferentes personas.

Amélie Catala, Profesora de Etología Animal y Humana en la Universidad de Rennes y autora principal del estudio, aseguraba que la diferenciación se detecta a través del olfato pues está convencida, tras dos años de investigación, de que cuando se produce un ataque epiléptico se liberan una serie de neurohormonas con un olor similar al del estrés.

De confirmarse este hallazgo se podrían entrenar a más perros que servirían de gran ayuda para los más de 50 millones de personas con epilepsia que hay en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS).